MELECHAS ATTACK!
Lunes, 25 de febrero, diez cero uno
¡¡Ya tengo apodo entre los chinos!! Y se lo debo al pupitro con cara de dormido y otro ilustre ejemplar con miopía y cachumbo en la frente me dicen “tons que Melechas” cada vez que pasó por el frente del salón o cuando comienza la clase. Enrabonarme o pararlos seria lo último que debería hacer Hoy la pugna electoral por la personería del colegio corrió a cargo de Yesenia, la única pupitro chica de entre los cuatro aspirantes. A diferencia del punketico anterior al menos maneja su propuesta por escrito y una elocuencia abonada con un ligero escote y una convicción más evidente. La democracia por estos lares no es muy diferente de lo que pasa afuera, basta sustituir las lechonas y los bazares por botones, paseos y chaquetas de grado. Terminada la intervención, el profe les reconoce el poco honroso logro de las evaluaciones- un solo pupitro resolvió las divisiones y los factores de conversión- y vuelve a abordar los problemas colocados en el quiz. Confesión: por primera vez en lo que llevo por estos dominios afloró un primitivo deseo de machacarlos contra el suelo, pues estoy ante la tradicional clase que a todo maestro le baja las defensas y le sube la tensión arterial: bullaje infinito, nula atención, bombardeos de papeles y un insoportable zumbido de no sé quien que me puso completamente paranoico ¡Dios nos libre, carajo! El profe briega como puede para resolver los puntos del quiz y por primera vez el sonido del timbre me reconforta.
Chapoteos de Pseudo-didacta
Viernes, 22 de febrero. Once y pico. Diez cero uno
“Factores de conversión” por Franklin Manrique: (ya se, ya sé que los enunciados son ridículamente largos, que perdedera de tiempo, pero no se me ocurrieron mas ideas pa llevar a la clase…).
-Llegado el domingo en la mañana en que se acabe el jugo de naranja para el desayuno y sea usted el honrado elegido para ir a hacer el “mandado”, se dará sumercé cuenta mientras “vitrinea” en chancletas por el supermercado de la cuadra que todos los artículos tienen rotulados dos precios en el estante: el precio total y el precio por gramo o mililitro del producto. El problema está en que en la casa solo les gusta el jugo Tampico porque dizque “les sube las defensas”, que al llegar al estante de Tampico el empleaducho nuevo no ha rotulado el precio total de la garrafa dos litros de jugo de naranja, y lo único que aparece en el estante es el precio por miliitro: 12 pesos/mL. Dos opciones: tragarse su orgullo e ir a preguntarle a la cajera con la que hace dos días había alegado por el precio de unos gansitos, o poner en práctica las lecciones de su inolvidable profesor de química sobre factores de conversión para saber el precio de la garrafa. Escoja a ver.
- Una de mis primeras recetas de cocina fue aprender a hacer carne en gulasch, así que el día del gran almuerzo salí a traer los ingredientes y pase por la fama de “el paisa”: -una librita de carne bien abiertica, por favor-. Mientras don Omar cortaba la carne me llamó la atención que la balanza electrónica que usa tiene tres pantallas: precio unidad, peso en kg y precio total. Resulta que antes de pesar el producto hay que introducir en las balanzas el precio unidad, que usualmente es el de la libra de producto: carne, pollo, menudencias, pescado, etc, a medida que se va agregando lo que se pesa a la balanza va cambiando el peso en kg y el precio total. Tons, ¿Cuánto sería el equivalente en kilos y en pesos de dos libras y media de carne si el precio unidad (una libra de carne) es de $5600?
Miércoles 20 de Febrero seis y cuarto A.M. diez cero dos
No puede ser carajo, la noche en vela cuadrándoles material y diapositivas pa la clase y el videobeam encerrado pues la rectora no se encuentra hoy en el colegio y es la única que posee las llaves del cuarto de equipos. Nada que hacer, así que ante la falta de equipo la clase comienza a quemarropa revisando quien trajo la tarea. Mientras el profe sigue descabezando con lista en mano me dedico a revisar algunos cuadernos, y por lo que veo parece que consultan muy pobremente y sin esfuerzo alguno por interpretar lo que transcriben o consultar más de una fuente. Ante el desalentador saldo de cuadernos y cabezas en blanco, el profe establece que de ahora en adelante los pupitros deberán consignar sus consultas en un mapa conceptual, recalcándoles que no deben ser meros dictados sino ideas jerarquizadas relacionadas mediante conectores. Vuelven con el glosario de palabras raras, cuyo listado esta vez lo compone oscilatorio, Hertz, vibración, fluidos continuos, ondas sonoras, cargas en movimiento, concéntrico, perturbación, propagación, ondas elásticas, onda corta, electricidad y magnetismo. En medio de la clase llega uno de los candidatos a la personería del colegio, un punketico alto y de cresta nutrida que aunque con cero elocuencia les insiste en que tiene muy buenas propuestas para todos. Lo de siempre, chaquetas para las promociones, emisoras en el colegio, salidas y paseos, mejores eventos pal día del alumno, togas y birretes para los grados y la idea del parqueadero para bicicletas expuesta por Jimmy, el caspa-representante del salón. Sin embargo hubo una de sus propuestas que me llamo la atención y fue la de la inconformidad con la comida de las cafeterías, pues según ellos solo vendían frituras, no había higiene suficiente y el aceite con el que las preparaban lo reutilizaban durante muchos tiempo. Puede ser una situación que perfectamente se puede abordar con ellos en clase de química, al menos en los grados onces en orgánica. Después de la intervención del candidato y su grupo de trabajo armado de carteleras y volantes de colores, el profe propone un ejercicio a mi parecer muy bueno si de recoger las ideas de los chinos se trata, y es el de agrupar las palabras raras que habían recolectado en tres grupos: ¿Qué es una onda? ¿Cuáles son los tipos de onda? ¿Qué características tienen? para así construir el mapa conceptual. A la hora de introducir las propiedades de las ondas el profe se vale de lo que pasa al lanzar piedritas en un estanque preguntándoles como dibujarían desde una vista lateral y desde arriba lo que sucede en el estanque al caer la piedra. las opiniones son divididas entre los pupitros que estiman que el tamaño de la onda no cambia y los que si creen que va cambiando de tamaño, y finalmente el profe alcanza a introducir características de las ondas tales como frecuencia, periodo y longitud de onda. suena el timbre.
Cuerpos Excitados
Martes 19 de febrero, Diez y pico A.M. Diez cero dos
“Si yo apago la luz, eso es un cambio, un cambio de energía”
Adriana C.
El profe comienza preguntándoles a los pupitros acerca de la energía y los tipos de energía, y de entre las opiniones surgió la clásica definición de texto: energía es la capacidad para hacer un trabajo. Mientras que el profe pregunta acerca de la consulta, que también incluía averiguar acerca del espectro electromagnético, el pelao adelante de Derly es sorprendido en flagrancia charlando, y el profe lo deporta a la silla de adelante en donde yo estaba. desafortunadamente los pupitros siguen limitandose a leer procesiónes de definiciones pero sin un minimo esfuerzo de interpretacion, así que el profe opta por pedirles que citen los términos raros de “los corte y pegue” de consultas que leyeron los demás, entre los que salen onda, frecuencia, espectro, emisión, descomposición, espectroscopio. Cristina manifiesta su inquietud por saber que es un cuerpo excitado entre las risas de los demás pupitros y todo el doble sentido del asunto, y Derly menciona que una onda es un sonido de radiación que trae algo. El profe les sigue el juego con lo de la excitación diciendo que cuando estamos excitados o cuando Derly se ríe a todo pulmón obviamente pasamos por un cambio, yque en el caso de los atomos tambien involucra un cambio pero energetico. Se remite a la película de Depredador –criaturo que me recuerda mis primeros días de tratamiento odontológico- y el visor térmico que usaba para localizar a sus adversarios, quienes dependiendo del color que exhibian tienen una determinada cantidad de energía. el profe retoma el fenómeno del arcoíris, y adriana le pregunta por qué el arcoíris es redondo –pregunta que yo podría retomar después- y el profe pinta en el tablero un pequeño diagrama para ilustrar la descomposición de la luz en el cual dibuja un haz de luz blanca compuesto por “paquetes” numerados que al pasar por la gota de agua se dividen en esos mismos paquetes cuyo valor de energía también es diferente -los colores me indican una cantidad diferente de energía- menciona el profe, aunque el bullaje de los pupitros distraídos obliga al profe a cambiar de puesto a los que ponen más pereque, su recurso preferido para tratar de controlar la falta de atención. Suena el timbre a la mitad de la explicación.
Chulitos y Equis
Lunes 18 de febrero, Once A.M. Diez cero uno
Y continúa la batalla de las conversiones. Esta vez el profe arranca desbaratando un camión expendedor de coca cola, que cuantas botellas carga un canasto de gaseosa (24), que cuantos compartimentos tiene el camión (6), que cuantos canastos caben por compartimento, que cuantos gramos de azúcar hay por botella de gaseosa, que cuantas toneladas de azúcar hay por camión. Pareciera que algunos de los pupitros han comprendido la resolución del problema pues varios participaron en los cálculos para resolverlo. El profe les practica un quiz de tres puntos, dos divisiones de decimales y fraccionarios y un problema de factores de conversión que les había dejado desde la semana pasada, pero las caras largas y las muñecas en reposo parecen hablar por si solas. -Que al menos puedan decirles a sus papas que después de diez años en el colegio aprendieron a dividir- agrega el profe, -Así la clase se nos vuelva de aritmética, hasta que aprendan a dividir no les voy a dejar de preguntar-. Ante la amenaza de tener que sentarme a calificar mi primer mamotreto de pruebas, me alivia el sistema de calificación del profe, cero complique. -Les pone “+” si hay al menos el 70 del proceso de forma coherente, de resto menos– me dice, así que procedo a afinar mi pulso. Casi que los entiendo (a los profes), pues a pesar de lo tedioso, eso de extender nutridos signos de interrogación y chulitos y largas rayas y notas reteñidas sobre las hojas parece casi terapéutico, como una especie de desahogo que les hace recordar “quien es el que lleva el sartén por el mango”. Solo un pupitro aprobó la prueba. jejeje
El Pan de la Discordia
Viernes Quince de febrero, nueve y treinta, Diez cero uno.
“Nunca te enamores de tus hipótesis”
Henry Poincaré
Recorderis: a pesar de lo maleables y perezosos que suelen ser, los pupitros también gozan de malos días. Mientras me acomodaba en el puesto del profesor y sacaba el cuaderno de notas fui notando como la tristeza piloteaba poco a poco sobre el rostro de la chica del frente a medida que vaciaba su cartuchera. Mi impotencia se delató fácilmente con las inútiles preguntas de turno: ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?, Como si en cuestión de dos minutos pudiera ganar de ella una confianza de años suficiente como para que me confesara su congoja. Escondió su cara ya enrojecida y lagrimosa contra el pupitre entregándose al consuelo de su compañera de puesto.
El tema de hoy: un ladrillo azul llamado Magnitudes Fundamentales y Unidades de Medición. El profe tiene prohibidas las calculadoras en el salón, y su festín aritmético comienza cuando pasa a García al tablero para resolver una división entre decimales. ¡Se nos olvido dividir! Exclama el profe y a continuacion les cita un producto de potencias… nada. “profesor, acuérdeme de hacerles quiz de división la próxima clase” me encomienda, y anoto el asunto tras valerme de varias mañas para resolver la división que había colocado. Yo también lo había olvidado. El profe siembra en el tablero una tabla de equivalencias para unidades de longitud, masa y tiempo, mientras los chinos se desconectan fácilmente. Me resulto interesante que en la tabla de equivalencias consigno la magnitud “cantidad de sustancia”, asignándole una misma unidad y equivalencia, el mol. Podría retomar eso posteriormente para discutirlo con los pupitros. Les pidió convertir 746 Mm a mm y convertir la edad de cada uno a segundos, pero la duda se pintó en la muecas de la mayoría, hasta que el profe le incauta a Karen, tercera fila último puesto mamadera de gallo mechón rojo largo, una hojita con la tarea de otra materia que después, con el habitual tonito de “ay profe, por favor” suplicó para que se la devolviera.
Sin embargo, el evento central y moraleja de la clase aun no había arribado. El profe ideo un problema de conversión de unidades con un recurso del que yo también habría hecho uso: unidades poco convencionales. “a ver, ¿quién es el más gordito de la clase?- preguntó, -uy, Rugeles, profe, Rugeles” responden varios pupitros en coro. El profe le pregunta su masa corporal, 62 kilos, y también la masa de un pan de doscientos pesos, 150 gramos aproximadamente, para formular el problema: entonces, ¿cuánto seria, en panes de doscientos pesos, la masa corporal de Sergio? Supuse que la cuestión sería interesante y los pupitros se animarían a participar, pero el tiro salió por la culata, mas bien por el marcador, porque para lo único que sirvió el enunciado fue para caldear el ánimo parlante de los pupitros cerca de Sergio quienes se dedicaron a montársela. “Si, venga me lo como Sergio”, escuché, “la chunchulla Rugeles” proclamo otro bobalicón mientras los demás, como loros uniformados de vino tinto, se desenchufaron totalmente de la clase. El bullaje y la mofa fueron en aumento hasta agotar la paciencia del profe quien tuvo que acudir al conocido alarido represor como escape de emergencia: ¡¡BUENO, SE CALLARON!! Como saldo, la mitad de la clase se gastó en balde para aplacarlos y el ego de Sergio se hizo trizas tapándose el rostro para ocultar las lágrimas mientras el profe le pedía disculpas públicamente. “no pese que lo fueran a tomar así mientras que la mojigata lastima de las pupitras copaba el aire: ay sí, no lo molesten mas”. En territorio pupitro no se puede dar absolutamente nada por sentado. No hay nada que me garantice que ellos se interesaran por la materia si abordamos aplicaciones de la química en la vida cotidiana o les contamos anécdotas y aspectos personales de los científicos o proyectamos películas y modelos moleculares interactivos, y en este casi una jugada que yo habría movido casi sin pensar no fue la excepción. Nada está decidido. Suena el timbre. Salimos un momento del colegio a la tienda del frente. -¿Usted fuma, Franklin?- -no, ya no aprendí, creo-. Aquel cigarrillo que el profe devoró en instantes parecía oficializar la batalla pérdida en aquella clase, pero al mismo tiempo me mostraba una humanidad que indirectamente rompió el hielo con el profe de un solo martillazo: -toca cogerlo solo para poder hablar con él tranquilamente- dijo .