Chulitos y Equis
Lunes 18 de febrero, Once A.M. Diez cero uno
Y continúa la batalla de las conversiones. Esta vez el profe arranca desbaratando un camión expendedor de coca cola, que cuantas botellas carga un canasto de gaseosa (24), que cuantos compartimentos tiene el camión (6), que cuantos canastos caben por compartimento, que cuantos gramos de azúcar hay por botella de gaseosa, que cuantas toneladas de azúcar hay por camión. Pareciera que algunos de los pupitros han comprendido la resolución del problema pues varios participaron en los cálculos para resolverlo. El profe les practica un quiz de tres puntos, dos divisiones de decimales y fraccionarios y un problema de factores de conversión que les había dejado desde la semana pasada, pero las caras largas y las muñecas en reposo parecen hablar por si solas. -Que al menos puedan decirles a sus papas que después de diez años en el colegio aprendieron a dividir- agrega el profe, -Así la clase se nos vuelva de aritmética, hasta que aprendan a dividir no les voy a dejar de preguntar-. Ante la amenaza de tener que sentarme a calificar mi primer mamotreto de pruebas, me alivia el sistema de calificación del profe, cero complique. -Les pone “+” si hay al menos el 70 del proceso de forma coherente, de resto menos– me dice, así que procedo a afinar mi pulso. Casi que los entiendo (a los profes), pues a pesar de lo tedioso, eso de extender nutridos signos de interrogación y chulitos y largas rayas y notas reteñidas sobre las hojas parece casi terapéutico, como una especie de desahogo que les hace recordar “quien es el que lleva el sartén por el mango”. Solo un pupitro aprobó la prueba. jejeje