07 de marzo. Curso 1002
Repetition of the basics is never enough; Repetition of the basics is never enough. William StrunkQue hablen ahora o callen hasta mañana. Me dispuse a recibir las preguntas de los pelaos previas a la evaluación de mañana. No sé porque cada vez que tengo que hablar en frente de muchas personas mi saliva se va de vacaciones, por lo que tengo que llevar conmigo un tarrito con agua, y tampoco sé porque las preguntas no son piedra angular de la enseñanza y porque son infravaloradas o condenadas en el salón y porque la intención de preguntar se va desmenuzando con los años. Les pregunto sobre características de cada uno de los modelos atómicos para anotaras en el tablero. Me preguntan sobre el efecto fotoeléctrico, fotones y procuro resumirlo diciendo que “los fotones son a la energía lo que los átomos a la materia”. paseo casi que compulsivamente por el salón recalcándoles constantemente el significado de la cuantizacion, preguntándoles qué pensarían de un objeto cualquiera o de alguna propiedad del mismo si les dijeran que esta cuantizado, les cito una analogia en la que los electrones se desplazan en los niveles energéticos del modelo de Bohr como la caja de cambios de un auto, pues así como nunca se puede dejar la caja en un estado intermedio , “primera y media” o “tercera y dos cuartos”, los electrones solo pueden “saltar” en niveles energéticos enteros, definidos. A. me dice que le desespera verme caminar de lado a lado. Los bombardeo de preguntas: ¿Qué diferencia hay entre el modelo de Bohr y el de Rutherford? ¿Qué tiene más energía, una onda de radio o una onda de microondas?, como es la longitud de onda de un haz de radiación de alta frecuencia por ejemplo un rayo gamma? ¿Cómo es que emite luz una lámpara fluorescente? ¿Tiene el modelo de Thomson partículas de carga positiva? Varios suelen confundir el hecho de que en este modelo la carga está dispersa a lo largo del átomo y no concentrada en una partícula puntual. Suena el timbre.
Mientras escribo esto corto y pego un fragmento del mundo y sus demonios de Carl Sagan que encontré mientras buscaba mis preguntas sobre la pregunta: “De vez en cuando tengo la suerte de enseñar en una escuela infantil o elemental. Encuentro muchos niños que son científicos natos (…) son curiosos, tienen vigor intelectual. Se les ocurren preguntas provocadoras y perspicaces. Muestran un entusiasmo enorme. Me hacen preguntas sobre detalles. No han oído hablar nunca de la idea de una “pregunta estúpida”. Pero cuando hablo con estudiantes de instituto encuentro algo diferente. Memorizan “hechos” pero, han perdido el placer del descubrimiento, de la vida que se oculta tras los hechos. Han perdido gran parte del asombro y adquirido muy poco escepticismo. Les preocupa hacer “preguntas estúpidas”; están dispuestos a aceptar respuestas inadecuadas; no plantean cuestiones de detalle; el aula se llena de miradas de reojo para valorar, segundo a segundo, la aprobación de sus compañeros. Ha ocurrido algo entre el primer curso y los cursos superiores, y no es sólo la adolescencia. Yo diría que es en parte la presión de los compañeros contra el que destaca; en parte que la sociedad predica la gratificación a corto plazo; en parte la impresión de que la ciencia o las matemáticas no le ayudan a uno a comprarse un coche deportivo; en parte que se espera poco de los estudiantes, y en parte que hay pocas recompensas o modelos para una discusión inteligente sobre ciencia y tecnología… o incluso para aprender porque sí. Los pocos que todavía muestran interés reciben el insulto de “bichos raros”, “repelentes” o “empollones”. Pregunta respondida (por el momento).
04 de abril. Curso 1001
Día de evaluación. Edgar me envió con la mitad de los pupitros al laboratorio para que elaboraran por parejas la evaluación. Mas o menos siete preguntas sobre factores de conversión, modelos atómicos, perímetro y área de figuras geométricas (así como suena, el profe les insistió que así la clase se volviera de aritmética, ellos tenían que saber manejar eso). Me sentí un poco en reversa conmigo mismo, pues a pesar de detestar aquella apología de la tensión académica y la relación de poder pupitro-profesor, me porté varias veces como un vigilante mas procurando la “transparencia de los procesos”, cada pareja bien separada de las otras y recordándoles con gruesa voz que “el recreo se había terminado hace rato” cuando hacían mucho ruido. Procure responder las preguntas de la mejor manera, dándoles indicaciones de cómo debían responder las preguntas. Para mi sorpresa me encontré que el profe había incluido una pregunta en la que les pedía que escribieran alguna aplicación en la vida cotidiana de algún concepto visto en clase, algo en lo que les hecho bastante hincapié cada vez que puedo darles clase. M. y R. se embejucaron conmigo porque no les dije como convertir kilogramos a toneladas. Suena el timbre.
31 de marzo. Curso 1001
Después del descalabro conceptual de los quizzes no queda otra que retomar el tema para tratar de aclarar las dudas de los pupitros. Así como las malas campañas de la selección Colombia suelen venir a recaer como culpa del director técnico, la idiosincrasia de los pupitros hace que casi por inercia sus malas notas sean culpa expresa del profesor. Que la metodología del profe no les gusta, que es que no explica claro, que la evaluación estaba muy difícil, que ese tema no lo habíamos visto. ese parece ser el pan de cada día con el que solemos lidiar -y por supuesto hoy no fue la excepción- mientras muchos de los pelaos absuelven su pereza y su pasividad en el profe-chivo expiatorio. Es difícil no tornar la clase en el monologo habitual cuando al preguntarles qué es lo que no entienden la respuesta más común de los pupitros es la de “pero si no entiendo nada”. Retomé cada uno de los modelos atómicos procurando mencionar el fundamento de cada uno y que trabajo experimental ayudo a postularlos, pero la conexión entre el modelo y el experimento aun no es visible para ellos, pues enmudecen al preguntarles sobre que se podía deducir del tubo de rayos catódicos o de las desviaciones de las partículas alfa bombardeadas sobre la lamina de oro. toda esta procesion de pupitros mentalmente blanqueados me ha dejado en el aire la pregunta sobre la manera “menos peor” de abordar los temibles modelos atómicos en el salon. ¿analogias?, ¿demostraciones?,¿mapas conceptuales?, ¿videos? . en fin.
En Caso de Bullaje, ¡Saquen una hoja!
28 de marzo. Curso 1001
“La primera misión del profesor es: confundirlos.
Desempolvarles algunas neuronas
Inutilizadas hace catorce o quince años.”
El poco grácil murmullo de cuarenta y tres pupitros agolpados en un caótico coro charlatán puede llevar sin mucha dificultad a alguna terapia de manejo de la ira para aplacar el impulso de apeñuscarlos uno por uno. Uno, siguen hablando, dos, escuchemos por favor, tres, hey que silencio, cuatro bueno ya ¡silencio! , cinco que se callen, seis shhhhh silencio, siete ¡oiga que a su puesto le dije!, ocho el profe afina la garganta, nueve no no no no, diez ¡¡ YA, TODOS SAQUEN UNA HOJA Y VALE EL 70% DE SU EVALUACION FINAL!! El clásico as bajo la manga. Tras el respectivo exorcismo, Edgar plantearía las preguntas de la dichosa evaluación, que contrario a todos mis pronósticos de alguna inalcanzable cuestión que vengara a sus cuerdas bucales, serian precisamente eso, redactar preguntas abiertas acerca del modelo de Dalton y Thomson y mencionar cual fue el experimento que permitió postular el modelo de Rutherford. A pesar de lo sencillo del cuestionario, tras calificar y tachar el saldo daría para otro conteo.
26 de marzo. Curso 1002
¿Quiénes son los que tienen que acordarse, ustedes que van a presentar el Icfes o yo?
Profe Edgar
Después del viacrucis del ocio y de desertar del sermón de las siete palabras, aquí estamos de nuevo. En teoría hoy comenzamos a abordar el tema de los números cuánticos y la distribución electrónica, pero la verdad es que no estoy seguro de cómo adentrarme en el tema para terminar en los insípidos rellenos de electrones, niveles y casillas que así no mas dicen muy poco de la utilidad de los números cuánticos para localizar y distribuir los electrones y para dibujar poco a poco el orden de la tabla periódica. Como se suponía que dicho tema ya lo habían discutido el año pasado, el profe consigna en el tablero las opiniones de los pelaos respecto al tema, dentro de los que salen a relucir términos como organización electrónica, niveles de energía, capas y subcapas, numero atómico, números cuánticos. les pregunta ¿cual es la diferencia entre nivel de energia y orbital?. sin embargo su explicacion se detiene por alguna suerte de soponcio o cuota del banco que lo obliga a sentarse, y como en los primeros dias me pasa suavecito la pelota: “siga ahi con el tema Franklin”. ¿De qué se valdrá nuestro ingenuo practicante para explicarles de forma interesante la configuración electrónica? Pues no se pierdan la próxima clase del tele dramón escolar menos visto de la práctica pedagógica colombiana…
Casanova en el tablero
12 de marzo. Curso 1002
De nuevo el arsenal montado en el videobeam para hablarles esta vez del espectro electromagnético y los modelos atómicos. A veces pienso que todo este despliegue y este asunto de instruir a los pelaos no es muy diferente de una sesión de flirteo. Al fin y al cabo lo que se busca es acaparar, impresionar, cuestionar, tornar interesante la carreta de turno, con la diferencia de que no es una cafetería bonita, una caminata por la séptima o un bar chic ni la mirada de una sola chica el lugar de cortejo sino un rojo y ladrilludo salón de puestos estrechos y muchas rejas. Mi fórmula de “conquiste” para este caso fue llevarles ejemplos de cada una de las zonas del espectro, cómo calienta la comida el horno microondas, que la emisión de los bombillos convencionales ¿Qué como así que lámparas económicas?, que existen tres tipo de radiación UV del sol y por qué se forman las quemaduras por exposición al sol, frases celebres de Niels Bohr y cómo cambia la frecuencia y la longitud de onda a lo largo del espectro. ¿Logré “cotizarme” a los pupitros? Pues no tengo ni idea. Prefiero pensar, al igual que con las mujeres, que la cita salió de lo peor posible, que adolezco de carisma, claridad y buena facha en las explicaciones o de un tono voz agradable, para así no hacerme ilusiones de ningún tipo. Probablemente un equivalente al del “levante” exitoso sería la opinión animada de algún pupitro al terminar la hora o un sencillo “me gustó la clase, profe”.
La clase tuvo un particular interludio. Después de que Edgar interceptara una hojita con la charla de dos chicas pupitro, se dispuso a leerla en voz alta y tono sarcástico –la maniobra mas usada para prevenir correos de ese tipo-. Sin embargo los renglones repletos de tinta violeta y mala ortografía no se parecían a mucho a lo que habitualmente dos amigas conversarían por joyas como “Tu sabes que tomaste una decisión”, “porque desde que comenzaste a andar con las emos…” y el clásico “te quiero”. Una de las conversadoras se puso bastante susceptible, Edgar le pidió disculpas si en algún momento la había ofendido, Jacobo se tomó la palabra para reclamar que el articulo x del manual de convivencia prohibía la discriminación entre estudiantes o profesores, seguida por los alegatos de otros pupitros pidiendo respeto –a la hora de hacer reclamos y supuestamente defender sus derechos, los pupitros se convierten en un manojo de entereza y claridad conceptual- . Fue cuando el profe se sobresaltó lo suficiente para aseverar que ¡esta es MI clase y aquí hacen lo que YO les diga!, aclarando que “¡para enamorar esta el parque, a charlar pero afuera del salón, a escribirse papelitos en otro lado que la clase no es para eso!”. Los pupitros se aplacaron, pues palabras más palabras menos el profe tenía razón. Después de bajar los humos y de terminar la clase, no hubo más que atar cabos junto con el profe y hurgar el papelito para ver si lo que sucedió fue un simple “decomiso verbal” o una involuntaria salida del closet. No hubo conclusión, pero si varias carcajadas.
03 de marzo. Curso 1001
“Si vosotros no calláis, entonces tendré que callarme yo”
Don Gregorio. La lengua de las mariposas
El enjambre de pupitros esta hoy a mi cargo. Los llevamos para el laboratorio para mostrarles la presentación en power point sobre modelos atómicos, pero los decibeles y el desorden van en crescendo sin poder docente que les eche mano. En medio de la pelotera escolar recordé lo que contaba Pardal de su maestro Gregorio: “la forma que don Gregorio tenia de mostrarse muy enfadado era el silencio”-. Después de las habituales plegarias por el orden y con la garganta ya recalentada para gritar más fuerte que todos ellos opté por no continuar hablando y ponerme algún gesto de indignación. Sí, que simbólico, que reflexivo, tal vez un gesto inteligente para no aplacar el ruido con más ruido, pero había olvidado que muchos de los pupitros ni siquiera captan mensajes cifrados, así que después de media hora tratando de esbozar las características del modelo de Dalton Edgar dio la señal de retirada: apague y vámonos y entonces este tema lo consultan por su cuenta. Una gentil relación que ilustre la situación:
Bulla de pupitros ≥ enojo de practicante ≥ frustración docente ≥ convicción personal (algunas veces)
Wasted Time
29 de Febrero. Diez cero uno
Dos infructuosas horas de clase tratando de aplacarles la fiebre de viernes a la quinta hora. Explicaciones vanas del factor de conversión, la presentación de modelos atómicos y el video beam que nunca encendió, la bulla en cantidades industriales y la incógnita de quien le puso el candado a la maleta del “pollo” Albarracín. “a esta hora es muy berraco pa que pongan cuidado y hasta yo tengo ganas de salir”. Concuerdo con el profe, hoy ya no hubo nada que hacer. once y veinticinco. Suena el timbre.
26 de Febrero 2008. Curso 1002.
“Cada pepa de agua tiene tres pepas”
Profesor Edgar Delgado
Edgar recogió los mapas conceptuales que les había dejado como tarea la clase anterior, y pues el resultado no se diferencia mucho de la manada del salón de abajo. La mayoría de los pupitros aun no los elaboran a conciencia y terminan por poner en el papel una retahíla de definiciones copiadas de algún lado sin conectores. Es ahí cuando afianzo la idea que lo que me quiero lograr cuando los tengo al frente es sacudirlos, de ponerlos a pensar, de que hagan lo que sea siempre y cuando corra por su propia cuenta y seso. Sin embargo, ahora que lo pienso tampoco es que estemos haciendo las cosas al derecho, pues aprender a elaborarlos no es cosa de una clase, y la verdad es que no les hemos dado mayores indicaciones o método alguno para que lo elaboren ni mucho menos hemos discutido en clase lo que han consignado en ellos. Si de verdad vamos a incluir los mapas conceptuales dentro de las actividades en el salón habrá que estructurar mejor el manejo que les damos para poder exigir mejores resultados. Estuve leyendo un articulo y menciona a grosso modo que el propósito de los mapas es el de seguir la evolución de las representaciones mentales del pupitro en cuestión comparando los mapas que elabora antes y después de la introducción de un tema en clase, de forma que muestre las ideas iniciales, las conexiones que forman entre dichas ideas y el progreso que va teniendo conforme transcurren las actividades en el aula. Habrá que mencionarle el asunto al profe a ver qué le parece. Hoy la clase transcurre entre las “vibraciones” de todo un glosario acerca de las ondas y el profe les explica los conceptos de frecuencia, longitud de onda y amplitud y así mismo los interroga sobre varias propiedades de las ondas: ¿transfieren energía? ¿Se mueven en un medio? ¿Cómo se relacionan la frecuencia y la longitud de onda? Recurso extra para el orden: ponerlos a recoger los papeles del salón. “molestan con jota ustedes” apunta el profe…. suena el timbre.