04 de abril. Curso 1001
Día de evaluación. Edgar me envió con la mitad de los pupitros al laboratorio para que elaboraran por parejas la evaluación. Mas o menos siete preguntas sobre factores de conversión, modelos atómicos, perímetro y área de figuras geométricas (así como suena, el profe les insistió que así la clase se volviera de aritmética, ellos tenían que saber manejar eso). Me sentí un poco en reversa conmigo mismo, pues a pesar de detestar aquella apología de la tensión académica y la relación de poder pupitro-profesor, me porté varias veces como un vigilante mas procurando la “transparencia de los procesos”, cada pareja bien separada de las otras y recordándoles con gruesa voz que “el recreo se había terminado hace rato” cuando hacían mucho ruido. Procure responder las preguntas de la mejor manera, dándoles indicaciones de cómo debían responder las preguntas. Para mi sorpresa me encontré que el profe había incluido una pregunta en la que les pedía que escribieran alguna aplicación en la vida cotidiana de algún concepto visto en clase, algo en lo que les hecho bastante hincapié cada vez que puedo darles clase. M. y R. se embejucaron conmigo porque no les dije como convertir kilogramos a toneladas. Suena el timbre.