Entretiempo
Viernes, 9 de mayo. Curso 1001.
Enésimo acto del taller de números cuánticos. Sin embargo, la actividad que el colegio había organizado para hoy obligó a que les diéramos a los pupitros la primera hora de clase para terminar su tarea: tarjetas para el día de la madre. Presenciar al enjambre de pupitros calcando conejos de peluche y escribiendo “mami” en letra Timoteo fue de cierta forma alguna especie de tregua involuntaria, un break que me dejo verlos uno por uno y no como la habitual falange del desorden con la que hay que lidiar los lunes y viernes. Edgar tomo el cuaderno de Miguel, “el buñuelo”, un pupitro que al parecer anda acompañado de malos parches pero que aun es accesible. En su portada la foto de una exuberante modelo saboteada con moretones, heridas y cicatrices dibujadas con esfero. Edgar revisaba el cuaderno suponiendo que la broma en el cuaderno significaba que Miguel en algún momento ha visto a su madre o alguna mujer allegada maltratada físicamente. Aunque el diagnostico a priori del profe podía ser posible, también pudo haber sido una simple muestra de ocio desaforado en la mitad de una clase no atendida. Aunque no tengo certeza alguna sobre si los talleres que el profesor ha dejado sobre números atómicos, isotopos y éste ultimo de números cuánticos les haya dado claridad sobre los temas, tengo que admitir que mientras intentan resolverlos y les aclaro sus dudas al respecto -cosa que de por si los ocupa y alivia las suplicas al orden- he podido tener un mayor contacto con los pupitros de ambos cursos por separado. A Sergio y a mary les gusta escribir poemas -aunque al parecer han leído a muy pocos poetas -, Fernando va a bailar mambo en el festival de danzas, Natalia está leyendo un libro de Benedetti y pensando en cuál de sus tres pretendientes elegir, Miguel está ahorrando para comprar un bajo nuevo después de que los ladrones se metieran a su casa llevándose el suyo, Camila es fan de Linkin Park, María Fernanda pensaba que a mí me gustaba el reggae y que debo cortarme el cabello cuanto antes, Liliana tarareaba la letra de una canción de San Alejo bastante explicita, Carlos está aprendiendo a tocar guitarra, Darío se burla cada vez que puede de mi infausta aparición en TV, Milena apostó una mogolla conmigo si yo encontraba el principio de exclusión de Pauli en el libro que tenían para consultar. Basta con mencionar cualquier otra cosa que no tenga que ver con la clase para que comiencen a hablar, desde los resultados de la fecha futbolera y el neo punk hasta la falta que me hace mi familia en Valledupar y responderles que es lo primero que les veo a las viejas. La gran mayoría no tienen idea de la utilidad de los números cuánticos, y pues no se han formulado siquiera la pregunta sobre su uso. Me he percatado de que tienen dificultades para entender las reglas de asignación de cada uno de los números- “¿Cómo así que de cero hasta n-1 y que desde menos l hasta mas l?” Pensaré en algo para aclararles eso, y pues volveré a usar mi “combo” de analogías para exponer el tema. Suena el timbre.